2008-12-04

Tormenta del Desierto y una edición especial

Homenaje a Cacho Falomir


El inconfundible grito de Cacho Falomir que llegaba a cada rincón de la sala de Redacción le daba su toque de buen humor en esos momentos de cierre en que la adrenalina se mete en las venas y le da velocidad a los dedos para terminar esa nota que nos tenía trabados.

Cacho fue uno de los grandes periodistas que pasó por El Cronista. De esos que, como él decía, le gustaba "hacer calle, caminarla, hablar con las fuentes, recorrer despachos, palpar la noticia, sentirla''. Ya no está en este mundo, pero a él le dedico este pequeño homenaje.
Lo conocí en ese tórrido verano de 1991 en que había resuelto abandonar la Embajada del Perú y su tentador sueldo en dólares, para volver al periodismo. La tensión en Medio Oriente por la invasión de Irak a Kuwait y la generosidad de Jorge Castro me habían abierto las puertas de El Cronista.
Una noche, a mediados de enero, alrededor de la 1 de la mañana, harta de esperar novedades y extrañando mi almohada, resolví que era hora de volver a casa. Estaba cerca de la puerta, esa de la calle Honduras que daba a un escalera oscura y luego a un pasillo también oscuro, cuando escuché otra vez la inconfundible voz de Cacho: "Nena volvé; nena mirá!"
Los televisores estaban prendidos, se veían lucen que parecían fuegos artificiales y la voz del entonces corresponsal de la CNN en Irak, Peter Arnet, decía en el medio del ruido de explosiones: "The sky of Bagdad has been iluminated''. Segundos después apareció George Bush (padre) en la pantalla y anunció que La Tormenta del Desierto había comenzado…

Enrique Szewach era el director entonces. Frenéticamente buscamos fotos que pudieran ilustrar el inicio de la guerra. Entonces no existía la velocidad de ahora en recibir fotografías. Sólo conseguimos la foto de un avión igual a los que estaban usando para bombardear Bagdad. Con ese escaso material y lo que podíamos escuchar en la televisión, más algún cable de último momento, sacamos una segunda edición.

Fue el inicio de la primera guerra contra Irak y el de mi permanencia en El Cronista.

María Oliva es editora de Internacionales de El Cronista Comercial

1 comentario:

ignacio dijo...

Muchas gracias por hacer ese lindo homenaje a mi viejo, perdón que no lo haya visto antes, pero recién ahora, estoy haciendo un rejunte de cosas que le han escrito al dueño de ese bozarrón.
Te agradezco una vez más y me deja muy feliz que todavía haya gente que se acuerda de mi papá.
Ignacio Falomir