2009-07-30

El 'Diez' en la redacción




Tengo tantos recuerdos de El Cronista, algunos son incontables, pero me gustaría compartir cuando Maradona _en aquellas épocas de Eurnekian, Sección Espectáculos, Honduras, Café de los Gallegos_ pasó por la redacción una mañana.

Yo estaba sentadita en mi computadora, escuchando música con los walkman (para los que no lo recuerdan: aquel aparato pesado que fue reemplazado por los mini Mp3 Mp4). En fin, tenía los auriculares y el aparato apoyado detrás del teclado. Cuando ví que venía el Diez, sonreí y lo saludé con la mirada. Al verme, se acercó para darme un beso con una sonrisa de oreja a oreja.


Por supuesto, me levanté para recibir semejante beso y el cable del walkman quedó enganchado en el teclado, y todo se fue al piso, teclado, aparato, los auriculares torcidos en mi cara enganchados de una oreja... Y bue, el 10 estaba muerto de la risa, el beso quedó grabado en mi cara, y el papelón hizo eco en toda la redacción, los pocos que estábamos a esa hora.


Faltaba Alberto Farina, con su "Seguridaaaaad, Seguridaaaad..." porque todavía no había llegado. Parte de mi corazón está en aquella redacción. El Cronista es único, y El Cronista son ustedes, los jugadores.


María Gabriela Barro Gil fue correctora de El Cronista Comercial desde 1988 hasta 2005, ahora es propietaria del bar Café De la Cárcova. Es parte de toda una familia que trabajó en el diario: el primero, Héctor, al que le siguió su mujer, Beba, y la hermana de Gabriela, María Cecilia (Sisí) Barro Gil.