2008-12-17

Tapas de lujo

Las primeras tapas del clásico anuario de 'El Cronista'. Aquí las correspondientes a la edición de 1926 (izquierda) y 1931

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Las ediciones de 1934 y 1935

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2008-12-14

Un regalo de reyes

Foto: Fiesta del reencuentro de “cronistas”. De izquierda a derecha: Mariano Agostini, Alberto Rivas, Antonio Blanco y Javier Hanna. Asomando la cabeza por detrás y en el centro: Graciela Humenuk.

El primer contacto que tuve con El Cronista Comercial fue allá por principios de los 90, cuando cursaba diseño gráfico en la UBA (carrera que discontinué), en el pabellón III de Ciudad Universitaria. Allí los muchachos “bian” de la UPAU (agrupación política que representaba a la Ucedé en la universidad) entregaban en forma gratuita ejemplares del novedoso suplemento “Arquitectura & Diseño” de El Cronista Comercial. El material era realmente bueno, ya que en ese entonces no había suples ni secciones –ni siquiera en los diarios generalistas- que le dieran importancia al creciente boom del diseño gráfico.
Así fue como llegué a comprar el diario sólo para obtener ese suple, “desechando” el cuerpo principal que por ese tiempo me resultaba lejano e inentendible.

A fines del año 1994 decidí que era tiempo de cambiar de trabajo. Inicié así el peregrinaje por distintos lugares con datos obtenidos de los clasificados del gran diario argentino. Interminables colas, entrevistas varias, llenado de formularios y entregas del curriculum vitae, se sucedieron día tras día, mañana tras mañana.

Después de la Navidad mis viejos (aún vivía con ellos) me preguntaron si viajaría a Mar del Plata para pasar las vacaciones en Enero. Elegí, aún no se porqué, no hacerlo y quedarme en Baires. El destino que le dicen. El 4 de enero de 1995 me llamaron de una de las agencias de trabajo en la cual dejé mis datos por casualidad. Recuerdo que había llegado cerca del mediodía por el puesto que ofrecían (“ya tomamos a la persona” me dijeron), pero me invitaron a completar los datos, lo que hice no sin cierto desgano y resignación.

“¿Podés venir a una entrevista mañana?”, fue la sorprendente frase que retumbó en el teléfono. El puesto requerido era de “data entry” en el Departamento de Contaduría del diario El Cronista Comercial. No estaba muy convencido, de administración sólo había hecho un curso intensivo –y otro estaba cursando en ese momento- y el hecho de que la empresa fuese un diario especializado en economía me hizo pensar que mis chances de poder ingresar se verían dramáticamente disminuidas.

Ese mismo día por la tarde me presente en Honduras 5663, donde esperaba encontrar en la recepción al menos un puñado de postulantes más calificados que yo. No fue así, estaba completamente vacía, y me recibió Celia Aballay, recepcionista de la tarde, anunciándome ante el entrevistador, el Contador Antonio Blanco.

No fue una típica entrevista. Fue más bien una charla amena, amable y distendida. Al finalizar grande fue mi asombro cuando me dijo “¿Podés empezar mañana a las nueve?” .
Así fue como comencé mi historia en El Cronista un día viernes 6 de Enero de 1995, un verdadero “regalo de Reyes”.

Quiero recordar hoy a aquella entrañable y familiar administración que me recibió con los brazos abiertos haciendo que mi integración fuese plena y rápida: Antonio Blanco (Contaduría), Alberto Rivas (Tesorería), Javier Hanna (Contaduría), Silvia Rojas (Contaduría), Diego De Castro (Facturación), Silvia Dryzum (Facturación), Omar Andragnez (Cobranzas), Graciela Humenuk (Cobranzas), Carlos Cerrutti (Suscripciones), Marcela Mangino (Sistemas) y Norma Palmiero (Sistemas).

A todos ellos mi más sentido cariño y agradecimiento por todos los momentos compartidos. ¡Gracias totales!

Mariano Agostini es jefe de Circulación de El Cronista Comercial

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2008-12-12

'El Cronista' 100 años para todos

La magia de 'El Cronista':

El día siguiente de la fiesta oficial del aniversario número 100 que celebraron las autoridades del diario, me encontré en forma casual sobre la Avenida Paseo Colón con Celia Aballay.

Entre otras cosas, me comentó que ella y un grupo -nostalgioso (este calificativo responde a mi interpretación personal)– de personal del diario, barajaron la idea de organizar una fiesta aniversario, considerando a todos los que de alguna manera formaron parte de la historia del diario y que sin dudas, por interpretación de este grupo, aportaron talento y esfuerzos para este logro poco habitual de cumplir 100 años.

Uno de los motivos de esta iniciativa -me aclaró Celia- fue haber sentido que, si bien la celebración oficial fue buena, entendían, sentían, que sería importante hacerla extensiva a todos los que de alguna manera aportaron para llegar a este cumpleaños (por ello mi interpretación de 'grupo nostalgioso').

Por suerte, pude concurrir a la fiesta y realmente me sentí muy cómodo y me pareció excelente en todos los detalles.

Además, y desde lo personal, mucho me conmovió el reencuentro con tantos antiguos compañeros y, fundamentalmente, el cariño de la gente.

Al otro día, cuando tomé conocimiento de tantas personas que llegaron después de retirarme, me sentí un poco frustrado por no haber extendido mi permanencia, ya que perdí la posibilidad de verlos y saludarlos.

Quiero felicitar especialmente al grupo organizador y, como estoy seguro de que existirán muchos otros que de distintas forman habrán colaborado, felicitaciones también y un cariño muy grande para todos.

Por último, y a modo de sustentar lo de la magia, creo que este grupo unido desde un punto muy importante, la humanidad, profesionalidad y sensibilidad, representa la integridad de todos los que forman El Cronista y que sin dudas fueron y son los responsables absolutos de mantener esta magia, que permitió a pesar de todos los vaivenes vividos, mantener este hermoso producto con la vigencia y calidad de siempre.

Estoy convencido que la Empresa seguirá adelante por un camino que le permitirá posicionarse definitivamente, en el lugar que corresponde.

Mis mejores deseos para todos, Feliz Navidad, y que el próximo año sea el más próspero.





Jorge Marinovic ingresó como encargado de Personal en 1977, cuando la redacción del diario estaba en Alsina 547 y la Administración en el piso 12 del edificio de la calle Bolívar. Fue gerente de Recursos Humanos desde 1992 hasta que se fue de El Cronista Comercial, en 2007.

2008-12-11

El Archivo



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1983. Carlos Ferrari (de pie) y Oscar Vallese, jefe y encargado de Archivo, respectivamente. En la mesa, sus instrumentos de trabajo: tijera, fibras y anteojos.

2008-12-10

Nostalgia intencionada




Sorprende que los trabajadores de un diario convoquen a una fiesta a ex trabajadores del diario. Me gusta este gesto cercano y desinteresado. Nos reencuentra en este grato umbral de la nostalgia que sublima a favor los mejores momentos compartidos. La nostalgia es intencionada y lúcidamente selectiva. Por eso me acuerdo que aquí, en esta misma sala, en 1973, periodistas de distintos diarios saludábamos a Julio Cortázar, celebrado por sindicato gráfico de entonces. Y aquí estamos, distintas generaciones, aliados en un tramo largo o corto de nuestro oficio. Un diario no pasa por una vida, ni una vida por un diario, en forma distraída ni neutra. No hay forma de excluirse de un recuerdo que nos contiene.


Ayer estuve con Tito Cossa, ese gran dramaturgo. ¡Pensar que trabajó en El Cronista! También Nahuel Maciel –otro redactor del género fantástico que logró que García Márquez le diera una entrevista exclusiva sin siquiera darse cuenta- trabajó en El Cronista. La vida nos da sorpresas.

En aquel edificio de Alsina el dilema era conseguir máquina de escribir y papel pautado; después, en la redacción del edificio de Honduras, el dilema era esquivar las máquinas textiles y los percheros de chombas. Más tarde esquivamos cables y cámaras. Lo único que permaneció igual muchos años, fue la adivinadora de la borra de café que escrachaba el perfil del trabajador que ingresaba. Sé que el diario fue siempre de papel. Pero ignoro cómo fueron los fundadores del diario y qué dirían hoy de sus actuales dueños. Eso es todo. Un día me fui: porque alguna vez nos vamos.

Carta leída por Orlando Barone durante el festejo Cronistas x 100, el 5 de diciembre de 2008.

2008-12-09

Un seleccionado

Antes de trabajar en El Cronista, siempre me imaginé que la gente, el grupo de trabajo que allí se desempeñaba, era copado. ¡¡Pero no tanto!!!. Llegué a la redacción de Honduras y encontré un seleccionado de talentos y personas que no había imaginado en el mejor de los casos. Una confluencia de veinteañeros, treintañeros y cuarentones con ganas de hacer el mejor diario económico, pero también de divertirse. Me tomó muy poco tiempo desarrollar alta onda con mis compañeros de sección y también con los que hacían otras páginas. La gente me acompañó con muchísimo cariño en los momentos gloriosos (como el festejo de mis 30) hasta los más dolorosos (como el fallecimiento de mi papá).





Con el paso de los años, se fue conformando un grupo de salidas, para ir a comer juntos, bailar, quedarnos charlando hasta cualquier hora. Por esa cofradía mágica pasaron, en distintos momentos: Horacito, Cachorro, Edu Caspani, Santi Chelala, Fer Alonso, Ale Groba, Coty, Fede Caturla, José Del Río, Dani, Giselle, Marula, Mariano, Natacha, Hernán Churchies, Mery Oliva, Flor Donovan, Gus Grimaldi, Sabri Corujo, Ale Bianchi, Matu Bonelli, Leoncio. Hernán De Goñi y Wally también se prendieron más de una vez. Recuerdo la inolvidable despedida a Horacito. No me olvido de mis "Charlas de Tincho" que tanto divertían a quienes las recibían, pero no a quienes las protagonizaban (disculpas para ellos).





En El Cronista pude lograr que amigos que quería como hermanos encontraran un trabajo donde desplegar su arte. Allí también se cocinaron nuevos vínculos semi fraternales. Hay personas con las que me dejé de hablar (con algunas, me arrepiento, espero que las vida nos reuna en el futuro). Pasé por siete redacciones y en ninguna está presente la alegría, el compañerismo, la solidaridad y el cariño que tienen ese lugar. Por favor, no lo pierdan nunca. Es un tesoro para guardar para siempre.

Martín Bidegaray trabajó en la sección Negocios de El Cronista Comercial desde octubre de 2001 hasta julio de 2007. Actualmente es periodista en Clarín

2008-12-06

Mi otra 'gran familia'



Gracias a mi querido viejo, que conocía a Roberto Bermejo de “Editorial Codex”, tuve la excelente oportunidad de ingresar a El Cronista Comercial, en enero de 1985.

Nadie supo durante muchos años, cómo había sigo mi ingreso, porque eran épocas de personal temporario. En fin, el puesto era para reemplazar a Claudia García, secretaria de Personal, en Alsina 547. Allí comenzó mi primer trabajo y único durante 20 años.



En personal estuve casi un mes, después seguí con los reemplazos y me pasaron al Departamento de Servicios, que estaba en el subsuelo, con Roberto Minoli y sus chicos. En ese sector, conocí a Carlos Rojas que manejaba un gran grupo de cadetes, con quienes me divertí muchísimo y de donde salieron excelentes personas. El sector tenía mucho contacto con todo el diario, todo lo que necesitaban, se solicitaba allí, así que me dio la posibilidad de seguir conociendo más al personal.




Vino el mes de abril y Minoli me propuso pasar a Contaduría, con un comentario que todavía recuerdo: “Vos tenés idea de lo que es un asiento!!”…y así fue que un viernes 12 de abril de 1985 comencé en Administración!!. Mi nuevo puesto era para reemplazar a Marcela Mangino, quien pasaba a Sistemas, junto con Norma Palmiero. Lo recuerdo porque aprendí tantas cosas en ese día, que no me quería ir!!! Y mi nuevo jefe me decía que ya era mi hora de salida, que me podía ir…




Mientras escribo todos estos recuerdos, trato de traer los nombres de todas las maravillosas personas que me acompañaron durante esos 20 años, algunos quedaron en el camino, otras siguen trabajando y todas quedaron por siempre en mi corazón. En Administración estaban: el gerente, Enrique Abramic; el subgerente, Echayde; la secretaria de Gerencia, Mabel Tohme; el contador Antonio Blanco; el jefe de Área, Carlos Puch; en Sistemas, Norma y Marcela; en Tesorería, Alberto Rivas, Delia Ferreira, Carlos Cubeiro; en Suscripciones, una señora cuyo nombre no recuerdo y Silvia Repetto; en Facturación de Publicidad, Roglio, Graciela Humenuk y seguramente me olvide de muchos más…




Por cosas de la vida, quedé embarazada siendo soltera y en febrero de 1986 nació mi hijo. El apoyo que tuve de mi familia es impagable y más cuando me dí cuenta que había conocido otra Gran Familia: la de El Cronista, de la cual siempre recibí mucho apoyo y mucha contención en distintos momentos de mi vida.




Para ese 1986, se venía la administración de Eurnekian e iban a aparecer los primeros cambios, así que nos fuimos a Perú 263, hasta el '90 cuando nos mudaron a Palermo, en Bonpland y Honduras. Mi experiencia en Administración se enriqueció cada vez más, porque conocí a muchísimas personas muy valiosas, tanto en lo profesional como en lo personal, que me enseñaron mucho sobre la contabilidad y de quienes estoy eternamente agradecida.



Hasta 2001 estuvimos en Honduras, aunque internamente nos mudaron como 12 veces, si mal no recuerdo… Comenzamos por Bonpland 1773 junto a la gente de Cablevision y Uzal, otras empresas de Eurnekian; después creo que nos fuimos acomodando con las otras administraciones. Era un poco raro pero divertido, todos en escritorios en filas como en el colegio!! Después pasamos al sector de Honduras, en el segundo piso, donde vivenciamos lo sucedido con la Embajada de Israel.




Recuerdo que Omar Andragnez había ido a cobrar por esa zona y estábamos todos un poco asustados. Después nos pasaron a la “Casita” en Fitz Roy, otra hermosa locura, porque estábamos alejados de las oficinas pero en la casita teníamos lugares como si fueran oficinas y no dejaba de ser una casa tipo chorizo, con dos baños, terraza, cocina, en fin, de todo un poco!
Luego nos volvieron a Honduras, al primer piso, muy cerca de la Redacción, así que allí estuvimos como una gran familia, más cerca, compartiendo mucho más todo, porque cuando íbamos a fumar y de paso a tomar un cafecito, teníamos un momento de excelentes charlas con muchas personas del diario y de distintos sectores.




Recuerdo que uno de esos días, tuve que entrar más temprano y dentro del diario, recibimos la noticia del atentado contra la sede de la AMIA. No lo podía creer, porque siempre pasaba con el colectivo por allí, sin saber qué era ese edificio negro, con custodia policial y que ese día, como viajé más temprano, no tenía ninguna custodia. Recuerdo que pensé para mis adentros: “Es temprano, por eso”.
Allí pude experimentar mejor ese maravilloso mundo de la redacción y sus corridas, con los fotógrafos, y otros sectores a las corridas para que yo pudiera leer tranquila, al otro día, muchas hojas llenas de información, noticias, avisos, números. Y no era para usarlo así nomás, sino con el valor del laburo que hacían todos mis compañeros para que el producto saliera impecable.




Administración y Redacción son dos mundos totalmente diferentes y eso en el diario nunca se notaba, porque todos éramos de El Cronista, no había diferencias.
Eso es lo que yo sentí, cuando tuve un muy mal momento personal, con un accidente de incendio en mi departamento… Realmente me ayudaron TODOS y, gracias a toda esta movida, quiero hacer llegar una vez más mi eterno agradecimiento a todos los que me ayudaron a mi familia y a mí, porque nos habíamos quedado con lo puesto, y todos colaboraron donando lo que podían y me ayudaron con todo tipo de cosas: ropas, electrodomésticos, plata… y el apoyo de todos que no tiene precio!! (como la tarjeta de crédito, jajaja)




Llegó 2001 y muchos compañeros habían quedado en el camino con el cambio de dueños. Y ahí fue que nos mudaron a Paseo Colón donde estuve hasta diciembre del 2005.




Dicen que 20 años no es nada. En mi caso, fueron los mejores años de mi vida, porque trabajando tanto tiempo en un mismo lugar, se mezclan las emociones y los compañeros pasan a ser amigos, hermanos, hermanas, son muchas las horas que uno convive en el trabajo y en mi caso, hice muchas horas extras con mucha responsabilidad y con muy buena colaboración. Era un ida y vuelta. Sé también que perdí horas de mi vida personal con mi familia y sé que no las perdí, sino que gané mucha gente amiga, a quienes tengo muchas ganas de abrazar y gracias a esta hermosa movida, voy a tener la oportunidad de volver a ver. Gracias a todos.

Silvia Rojas trabajó entre 1985 y 2005 en Administración en El Cronista Comercial. Vea el Album de Silvia Rojas en http://www.elalbumdesilviarojas.blogspot.com/ o haga click en el link correspondiente, que está en los enlaces de la izquierda de este blog.